jueves, agosto 23, 2007

¿Quién Puede Perdonar tus Pecados?

El pecado es un mal común a todo ser humano. No importa dónde vivas, qué edad tengas, tu nivel social, económico o intelectual. Todos hemos pecado. Las personas que están conscientes de su pecado, necesitan el perdón de Dios. Muchas personas van al lugar equivocado para pedir perdón. Tú ¿a quién recurres para que tus pecados te sean perdonados?

Mafer – Mariana, ¿ya te confesaste?
Mariana – Pues claro que ya me confesé. Ayer por la tarde lo hice.
Mafer – Y ¿Con quién te confesaste? ¿Con el padre Ángel o con el padre Alberto?
Mariana – Con el padre Alberto. Ya ves que ése deja menos penitencia y regaña menos.
Mafer – Oye ¿y tu marido se confiesa?
Mariana – La verdad no. Él dice que no tiene que decirle sus pecados a nadie. Para empezar el cree que no peca, siempre me anda diciendo: “no fumo, no tomo, no me voy con mujeres, ¿Qué tengo que confesar? Nada”. Así que como verás nunca se confiesa.
Mafer – Pues yo sí, cada domingo me confieso, y no me siento a gusto hasta que recibo la absolución del padre y hago la penitencia que me mande. Es la única forma en que estoy segura de que mis pecados me han sido perdonados.

La Verdad de la Palabra

Y mientras Jesús les anunciaba la Palabra, cuatro hombres le trajeron un paralítico que llevaban tendido en una camilla. Como no podían acercarlo a Jesús a causa de la multitud, levantaron el techo donde él estaba y por el boquete bajaron al enfermo en su camilla. Al ver la fe de aquella gente, Jesús dijo al paralítico: “Hijo, se te perdonan tus pecados” Estaban allí sentados algunos maestros de la ley, y pensaron en su interior: “¿Cómo puede decir eso? Realmente se burla de Dios. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?” Pero Jesús supo en su espíritu lo que ellos estaban pensando, y les dijo: “¿Por qué piensan así?¿Qué es más fácil decir a este paralítico: Se te perdonan tus pecados o decir. Levántate, toma tu camilla y anda? Pues ahora ustedes sabrán que el Hijo del Hombre tiene en la tierra poder para perdonar pecados” y dijo al paralítico: “Levántate, toma tu camilla y veta a tu casa.” Marcos 2:3-11 (La Biblia Latinoamérica)

Te confesé mi pecado, no escondí mi culpa. Yo dije: “Ante el Señor confesaré mi falta”. Y tú, tu perdonaste mi pecado, condonaste mi deuda. Salmo 32.5 (La Biblia Latinoamérica)

Soy yo (Dios) quien tenía que borrar tus faltas y no acordarme más de tus pecados. Isaías 43:25 (La Biblia Latinoamérica)

Pedro y los apóstoles respondieron: hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes dieron muerte colgándolo de un madero. Dios lo exaltó y lo puso a su derecha como jefe y Salvador, para dar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Hechos 5:29-32 (La Biblia Latinoamérica)

1 comentario:

JuanK dijo...

buena reflexión hna Lucero, la verdad es como el jabón, sólo funciona si lo aplicamos. Del mismo modo sólo somos perdonados si vamos a los pies de aquél a quien ofendimos.